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Ya nos cansa tanta indiferencia. Estamos en todas vuestras casas, nos usáis todos los días pero nunca hemos oído a nadie alabar lo alucinante que es nuestro funcionamiento. Os habéis acostumbrado, no os habéis molestado en preguntar cómo somos capaces de hacer lo que hacemos y no nos valoráis. Hemos pensado ponernos en huelga o incluso autodestruirnos para que al día siguiente, cuando vayáis a ponernos en marcha y no funcionemos, penséis ¿Qué le pasa a este hoy? Y empecéis a preocuparos por nosotros. Pero finalmente hemos decidido daros otra oportunidad. Vamos a explicaros todos sobre nosotros y esperamos que cuando nos conozcáis mejor, empecéis a querernos un poquito más. A ver si nos miráis con otros ojos.

Para muchos somos sólo una caja de metal como hay muchas más. Pero seguro que no sabéis que en nuestro corazón, en nuestro dispositivo central del que más tarde hablaremos,  junto con dos imanes y piezas de diversos metales, entre ellos cobre, tenemos un  filamento de un metal muy especial, un metal clave para los cohetes y las naves espaciales porque es capaz de soportar condiciones extremas de frío y calor. Este metal fue descubierto en 1791 pero hasta 1946 no pudo utilizarse porque nadie sabía cómo obtenerlo puro industrialmtitanioente. Ese año se descubrió el método Kroll, un alucinante sistema en el que a partir del mineral llamada Rutilo se obtiene nuestro metal empleando cloro, carbono, sodio, ácido clorhídrico y temperaturas de 800ºC. No es nada sencillo obtener este filamento metálico, hace falta saber mucha química y mucha tecnología. Este filamento es sin duda uno de nuestros orgullos. Una pieza del mineral la puedes en esta foto que he tomado del fantástico blog eltamiz.com.

Más importante aún es el fundamente físico de nuestro funcionamiento. Todos nos utilizáis pero casi ninguno sabéis que las ondas que producimos cada vez que pulsáis nuestros botones eran totalmente desconocidas hasta finales del XIX. Hizo falta el trabajo de muchos grandes físicos como Oersted, Faraday, Ampere, Maxwell, Hertz y muchos más para que el ser humano aprendiera sobre las ondas electromagnéticas. Para que empieces a tenernos consideración: las ondas que producimos son capaces de cambiar su orientación más de dos millones de veces cada segundo. ¿Puedes tú hacer algo así?

Y algo todavía más alucinante: el secreto mejor guardado de la historia del Universo, la prueba más increíble de cómo empezó todo se obtuvo en 1965 estudiando unas ondas como las nuestras que fueron creadas hace 14000 millones de años, vamos en el mismo instante en que apareció el Universo. ¡Y estas ondas aún siguen por todos sitios! Y nosotros también producimos ondas alucinantes como estas.

Como bien sabéis, para que un nuevo objeto aparezca en nuestras vidas hace falta la ciencia teórica (física en este caso) y la tecnología. Y en la historia de nuestra tecnología hay un aspecto que nos gustaría olvidar pero que no podemos: somos hijos de la Segunda Guerra Mundial. Esta contienda que enfrentó a toda la humanidad, que causó más de 50 millones de muertos y destrucción por todo el planeta, obligó a todas las naciones a investigar profundamente todo aquello que pudiera favorecerles en el transcurso de la guerra. Y por este motivo se inventó y se perfeccionó el radar. Un radar es un instrumento que emite ondas electromagnéticas que rebotan en los objetos cercanos y vuelven al radar, que las analiza y determina dónde se encuentran esos objetos. Los radares son muy útiles en una guerra, por ejemplo, para advertir a un avión si otro avión se está acercando a él. Dentro de un radar hay un aparato que es el encargado de generar las ondas electromagnéticas y ese aparato se llama Magnetrón.

Pues nosotros, que parecemos poca cosa también tenemos un magnMAGNETRON_3JPGetrón en nuestro interior que es el encargado de transformar la energía eléctrica que tomamos del enchufe donde nos conectas en las ondas electromagnéticas tan especiales que producimos. Mira la imagen de nuestro magnetrón (tomada de la web de Qualtex), parece poca cosa pero es brutal.

Y en el centro del magnetrón se encuentra el filamento metálico del que antes te hablé, que es su pieza clave y que actúa nada más y nada menos que como un cañón de electrones. ¿Sabías que en tu casa había un cañón de electrones? Pues sí, en casa tienes nada más y nada menos que un cañón de electrones y nuestro magnetrón es tan fantástico que es capaz de, empleando sus imanes, dirigir estos electrones en la trayectoria y la velocidad justas para emitan las ondas electromagnéticas especiales que, como ya te hemos contado cambian de orientación en millonésimas de segundo y obligan también a moverse a ese ritmo a las moléculas de agua contenidas en… bueno, bueno, paro porque aún no quiero desvelarte más.

Estamos llegando al final de nuestra historia y en este final aparece nuestro padre, nuestro inventor, el ingeniero Percy Spencer, a quien puedes ver en la foto de abajo. Spencer trabajó al servicio de los EEUU y Gran Bretaña durante la Segunda Guerra Mundial, perfeccionando el sistema de fabricación de magnetrones. Acabada la guerra, siguió investigando y un día que estaba observandomikrovolnovka-0002 el funcionamiento de un magnetrón le pasó algo muy curioso a una tableta de chocolate que tenía en el bolsillo. En ese preciso momento descubrió la clave de todo y nos inventó. Nuestra suerte fue que esta historia de la chocolatina no le pasó a cualquiera sino que le sucedió a Percy Spencer, que era un magnífico ingeniero, un hombre con grandes conocimientos y con la suficiente curiosidad e intuición para investigar más y llegar a descubrir otro uso del magnetrón. El uso que hoy hace que estemos en cocinas de todo el mundo.

Así que, por favor, la próxima vez que medio dormido o antes de irte a dormir, nos pongas en funcionamiento piensa en el fantástico metal que tenemos en nuestro corazón, en nuestro cañón de electrones, en las ondas electromagnéticas bailando a un ritmo infernal en nuestro interior, en la segunda guerra mundial, en los radares, en el ingenio del señor Spencer. Y valóranos como lo que somos: un aparato alucinante.

 CUESTIONES

1) ¿Qué objeto es quien nos cuenta su historia? Ahora que sabes un poquito más sobre este aparato ¿Estás de acuerdo con él en que se le trata con indiferencia y se le valora poco?

2) ¿Qué metal forma el filamento del cañón de electrones del magnetrón? Busca este metal en tu tabla periódica y anota sus principales características físicas. ¿En qué países están las principales minas del mineral del que se obtiene este elemento?

3) ¿Cómo funciona el magnetrón? Explícalo brevemente y con tus palabras, no emplees tecnicismos ni ninguna palabra que no sepas lo que significa.

4) ¿Qué tipo de ondas electromagnéticas produce nuestro objeto? Nuestro protagonista deja a medias la frase “…y obligan también a moverse a ese ritmo a las moléculas de agua contenidas en…” ¿Cómo terminarías la frase? ¿Qué sucede cuando estas ondas entran en contacto con la comida? Explica brevemente y con tus palabras este proceso.

5) Busca información respecto a la Radiación de Fondo de Microondas. Explica brevemente qué es esta radiación y que importancia tiene. Usa tus palabras para esta explicación y no incluyas ninguna palabra cuyo significado no conozcas.

6) Busca información sobre algún invento más que se produjera durante alguna guerra. Durante las guerras, la necesidad hace que los países inviertan más en investigación y el resultado son muchos avances científicos que en muchos casos se transforman en avances en la vida de las personas ¿Crees que esto debería animar a todos los países a gastar más en investigación?

 ALGUNAS SOLUCIONES

1. El objeto es un horno microondas. Es importante hacer ver al alumno la gran tecnología que existe detrás de un aparato como este u otros.

2. El filamento del magnetrón es de titanio. Los principales países donde existen depósitos de titanio son Australia, Sudáfrica y Canadá.

4. Las ondas son microondas. Las moléculas de agua de los alimentos absorben la energía de estas ondas y rotan para alinearse adecuadamente respecto al campo magnético creado por dichas ondas. En estas rotaciones las moléculas chocan unas con otras dispersando la energía absorbida y produciendo el calentamiento de los alimentos.

 BREVE GUÍA DIDÁCTICA

El objetivo de la lectura es que los alumnos se entretengan leyendo y resolviendo un misterio con base completamente científica. Se pretende que el alumnado reconozca su conocimiento al ser capaz de seguir un texto de cierto nivel científico y de encontrar respuestas para el mismo. Además se pretende motivar al alumnado hacia la ciencia al permitirle profundizar en el funcionamiento de aparatos tan aparentemente “corrientes” como el microondas pero que encierran en su interior muchas lecciones de ciencia. Esta lectura puede convertirse en un trabajo trimestral, en una actividad de ampliación o en una lectura más sencilla simplemente modificando las cuestiones que se presentan al final.

 

 

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